La violencia sexual es cualquier acto sexual sin tu consentimiento o en el que no puedas decir “sí” libremente. Puede pasar con personas que conoces, de tu familia, de tu entorno escolar o comunitario, e incluso sin contacto físico.
Señales para estar alerta (pueden variar según persona):
- Te hace sentir miedo, inseguridad o vergüenza ante ciertas personas o situaciones sexuales.
- Tienes “secretos” que te piden guardar sobre tocamientos, fotos, mensajes, besos o actos sexuales.
- Evitas hablar de lo que pasa o cambias tu manera de relacionarte con amigos o familiares.
- Te duele o molesta algo en tu cuerpo, hay cambios físicos que no entiendes, o muestras signos de infección, sangrado, irritación genital sin explicación.
- Cambios emocionales fuertes: te sientes triste, con ansiedad, te aíslas, te cuesta dormir, tienes pesadillas, estás más irritable.
- En menores: rechazan juegos o contacto físico que antes les gustaba, demandan cercanía constante, muestran temor al separarse de la persona con la que vivían bien.
Mereces escuchar tu cuerpo, tus emociones. Si algo te gusta, incomoda, da miedo o dudas: tu derecho es hablarlo, pedir ayuda, que te escuchen.