Como adolescente, tienes derecho a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, con privacidad, confidencialidad y sin tener que presentar autorización de tus padres o tutores. Esto incluye:

Tener acceso a estos servicios no requiere que estés casada o seas madre: es un derecho que debes poder ejercer desde ahora, con cuidado y sin interrogaciones.