Son infecciones que se transmiten por contacto sexual sin protección, pero también pueden transmitirse por vía sanguínea o de madre a hijo durante el embarazo o parto. Muchas veces no presentan síntomas, por lo que realizarse pruebas regulares es una forma clave de auto-cuidado.
Acude a un centro de salud: diagnóstico temprano facilita el tratamiento y evita secuelas serias (infertilidad, complicaciones en el embarazo). Si recibes tratamiento, sigue el plan completo y avisa a tu pareja para que también se haga pruebas.
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La prevención es poder: conocer los síntomas y actuar rápido es una manera de cuidarte y proteger tu futuro.
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